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Obedecer es rentable

¿Alguna vez ha reflexionado sobre lo que implica “obedecer” y los beneficios que trae practicarlo?  ¿ha analizado en profundidad las consecuencias y resultados que trae a quienes con frecuencia obedecen?

¿Qué es obedecer? 

El término obediencia (del Latino ob audire = el que escucha), al igual que la acción de obedecer, indica el proceso que conduce de la escucha atenta a la acción. Para que esto ocurra, se necesita cumplir con ciertos requisitos: Admiración, respeto y profunda confianza hacia quien se obedece. Una acción de obediencia no necesariamente implica estar de acuerdo con quien emite la orden. Implica un reconocimiento de la persona como autoridad en un tema, una situación o en un lugar.

¿Cómo la obediencia puede ser rentable?  

Obedecer trae consecuencias inmediatas, trascendentales y positivas: Lo primero es, que usted no está solo y hay alguien empujando con usted hacia el mismo lado. En la mayoría de los casos, obedecer significa que la responsabilidad de las consecuencias o los resultados de las acciones que obedece, si son negativos no recaerán sobre usted. En otros casos se traduce en confianza de sus autoridades hacia usted, puede generar una sensación de libertad especial, y si se es niño podría ganar un premio o mínimo un gran elogio.

Nunca olvidaré, el primer día que entré al trabajo que cambió completamente mi perspectiva frente a este tema, y ténganlo por seguro, mi vida.  Las primeras y únicas instrucciones que recibí fueron: Lo más importante en este equipo de trabajo es el respeto a la autoridad y la lealtad. Después de entender y ejercer con algunos tropiezos  estos principios, entendí que la autoridad está hecha para proteger, para amar a quien debe obedecer, para construir en equipo, para crear sincronía. Entendí que obedeciendo se ahorra mucho tiempo y horas de estrés, y  de las cosas más importantes...  Se cumple como siempre la palabra de Dios: “El que es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho” (Lucas 16:10).

¿A quién obedecer? 

Lo primero es que debe obedecer a sus autoridades: Padres, Jefes, Gobierno, Leyes, pero sobretodo obedezca al Dios Bíblico; Él es el único que quiere lo mejor para usted, en quien puede confiar sin dudar. 

¿Cómo puede obedecer a alguien del que solo ha escuchado hablar?

Lo primero es tener una intimidad profunda con Dios. La mayoría de los ciudadanos conocemos alguna información acerca de nuestro presidente, pero no lo conocemos a fondo en la intimidad como persona. Si lo encontramos frente a frente,  lo conoceríamos a él, pero él no nos reconocería, aunque sepamos todo de su vida e historia. Tampoco podríamos dirigirnos a él como si fuera un familiar, ya que eso sería irrespetuoso e irreverente. El conocimiento que tenemos de él no nos habilita para la intimidad relacional. 

De manera análoga, para estar cerca de Dios debemos ser parte de una relación en la que Él nos conozca a nosotros y nosotros lo conozcamos a Él. Como en cualquier amistad, la clave se encuentra en la palabra «tiempo». Si nunca invertimos tiempo en una amistad, nunca florecerá. Si no pasamos tiempo con nuestro cónyuge, nunca desarrollaremos el nivel de intimidad para una buena relación matrimonial. De la misma manera sucede con Dios. Nunca lo podremos conocer si no pasamos tiempo con Él, y esto es fundamental para conocerlo, saber qué hizo y qué puede hacer por usted,  confiar y en consecuencia, obedecerle.

Para finalizar, le puedo asegurar que el creador de este universo quiere y puede relacionarse personalmente con usted, el Señor Jesucristo es la única persona que siendo Dios se ha rebajado a ser humano para morir por usted en una cruz, y darle perdón de pecados y vida eterna (Romanos 5:8). Él NUNCA le fallará y siempre usará su infinito poder y amor para bendecirlo en todos los aspectos de su vida; es la única persona cuyos principios son dignos de obedecer para crecer y vivir en gozo y libertad, con la ventaja adicional que el dueño del oro y la plata de esta creación,  tendrá premios para usted en la vida eterna, y podrá ver de manera asombrosa como actúa, sólo por haberle creído y en consecuencia haberle obedecido, no se lo pierda, con seguridad se sorprenderá.

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