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El pecado original

Existe gran distorsión con respecto a este tema, debido a la no lectura de La Biblia y al conformarse con cuanto digan otras personas (sólo conocer de oídas).

Cuando Dios creó al hombre (varón y hembra: Génesis 1:26 – 28) lo bendijo y le ordenó multiplicarse. No es del carácter de Dios ordenar algo y castigar por obedecerle; esto sería repugnante y sádico. Es decir, el pecado (desobedecer a Dios) de Adán y Eva nunca fue sexual, porque ésta era la única forma que en ese momento había para multiplicarse la raza humana.

En Génesis 2:15 Dios le ordena a Adán (varón y hembra), que trabaje el huerto, lo labre y guarde; le coloca toda clase de árboles (le dijo a la tierra que los produjera. Dios no los sembró: Génesis 1:11 – 12).

En Génesis 2:16 – 17 La Biblia dice que Dios les prohibió comer de cierto árbol. Aquí hay otro error común, pues no habla de que sea manzana, si no de un fruto, no determinado. Dios nunca lo ha definido en su palabra.

También hemos de aclarar que Dios como creador no necesita probar ni tentar a alguien (Santiago 1:13). Él sabe lo que hace, cómo lo hace y por consiguiente, el grado de resistencia de cada ser (para ampliar este concepto  clic aquí)

En Génesis 3, Dios narra cómo el hombre muere: Satanás posesionado de una serpiente, se comunica con Eva y la convence que Dios les ha mentido, engañado, y diciendo que lo que Dios quiere es que ellos no coman del fruto porque se convertirían en dioses.

Inmediatamente se aprecia la mentira de parte de Satanás, pero ésta le gusta al ser humano hasta el día de hoy y también pensar que tiene cualidades divinas, que podrá llegar a ser Dios de alguna forma (varias doctrinas falsas lo afirman), lo cual es utópico porque somos criaturas.

Al ser creado a la imagen de Dios, el hombre es semejante a Él, por tanto, no quiere someterse a su creador, sino convertirse en su propio Dios (como lo ha hecho a lo largo de la historia, el hombre ha inventado dioses a los cuales domina, creyendo así, que ha llegado a ser Dios en sí mismo).

Dios colocó en el huerto el árbol por amor, para que el hombre lo recordara,  ya que si lo olvidaba moría sin remedio. El árbol no es simbólico. Cuando La Biblia habla simbólicamente o utiliza otra figura literaria, lo aclara. Dios no es Dios de confusión sino de paz, entendimiento y sabiduría (I Corintios 14, 33).

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