Blogs

¿Ha muerto Dios?

Cuando nos preguntemos esto, estamos implícitamente reconociendo su existencia.  Pero realmente tenemos la certeza de estas inquietudes?

Dice Dios (Juan 4:24), que El es espíritu, con esta afirmación comienza un nuevo problema, porque, ¿cómo conocemos un espíritu? ¿qué hace? ¿qué es?

Todo objeto de conocimiento necesita instrumentos adecuados a su naturaleza para determinarlo, por ejemplo, para conocer el color necesito el instrumento adecuado de la vista, y más aún, en perfecto estado, o sea, que no esté enfermo.  Para tener un conocimiento, en este caso del color, no puedo utilizar el sentido del tacto, aunque esté en perfecto estado, porque me dará una información errónea del color y en la mayoría de los casos ningún tipo de conocimiento.

Siendo Dios espíritu, el instrumento adecuado es de naturaleza espiritual (I Corintios 2: 14, 15), por tanto es imposible obtener una información correcta a través de la ciencia, la inteligencia, los sentidos, la materia, emociones, sentimientos, aunque estén en perfectas condiciones.

Cuando Dios creó al hombre le incorporó a su ser un espíritu a la semejanza de El, para que la persona humana pudiera conocerlo y relacionarse con El, ya que ésta es la voluntad de Dios y el todo de la vida del hombre, pero este instrumento espiritual no sólo se enfermó, sino que murió, (La paga del pecado es la muerte. Romanos 3:23) naciendo todo ser humano con su espíritu muerto, siendo imposible para el hombre natural conocer a Dios y sus obras. A través de la creación Dios le ha manifestado al hombre su existencia y su poder, pero como lo dice El en su palabra, el hombre está totalmente incapacitado para atender y escuchar este mensaje (Romanos 1:18-32).

Dios en su amor a la raza humana, a lo largo de la existencia de ésta, ha ido estableciendo nuevas formas de comunicación, pero el impasse principal estaba en la muerte; arregló esta situación enviando a su Hijo para darse a conocer en carne y que nosotros lo pudiéramos captar a nivel material, además, con el Señor Jesucristo proveyó la vida. Cuando entramos en Cristo por fe creyendo lo que hizo con su muerte y resurrección, nuestro espíritu recobra la vida (Juan 3:1-17), siendo esta forma, el único medio definitivo para poder conocer a Dios  y recobrar la vida (I Corintios 2:6 – 16).

El Señor Jesucristo histórico, muerto en una cruz y resucitado, es la única demostración palpable y segura de la existencia de Dios.

Regresar

AddThis Social Bookmark Button